¿Recuerdas el frío que nos unió? Ha vuelto. Tenía que
volver. No me llegó a consumir lo suficiente antes, así que ahora vuelve para
congelarme. Para helarme los huesos, para necesitar de tus abrazos como si de
un cobijo se trataran. Necesito sentirte, que nuestros corazones latan al
tempo, sentir el calor de tu cuerpo, el ardor de tus besos. Quiero que me arañes
la piel en cada caricia, que me muerdas, que me desgarres los labios, que me
rompas, quiero que endurezcas este corazón hasta convertirlo en piedra. Que si
le golpean no lo sienta, y si se cae, se rompa. El estado en el que se
encuentra es lamentable, pero indestructible, demasiado amor guarda. ¿Amor?
Bah, recuerdos. Recuerdos, recuerdos, recuerdos y más recuerdos. Puta memoria,
¿no? Anda, ven y quémame.