Ya llegó. Llegó el calor, y con él otras ilusiones, otros sueños. Dejando atrás una etapa. Que no olvidándola, claro está. Tras nueves meses de incontables experiencias y vivencias, ahora toca espaciar la mente. También toca pasar página. La larga sombra del invierno y el revuelo de la primavera aún perduran, pero ya pasó. El país de los recuerdos es un sitio en el que no se debe permanecer mucho tiempo. ¿De qué me sirve revivir el pasado mientras desperdicio el presente?
Voy divisando nuevas puertas por este camino. Aún están lejos, pero tarde o temprano me tocará abrir alguna. Y con ello, cerrar otras. Será difícil, lo sé. Te voy a tener que echar. Tú no tienes problema en irte. El problema es mío, que no quiero que te vayas. Y me duele necesitarte tanto. Y que no sea recíproco me mata. Pero debo tomar la decisión. Vivo de los recuerdos, y no me hace ningún bien.
Quizás...quizás deba olvidarme de ti. Sí, y que todo vuelva a la normalidad. Como antes, cuando el amor no intervenía en nuestras vidas. No este tipo de amor, claro. No este, el cual me ahoga.
Al principio todo era bonito, cuando estaba esa incertidumbre, ese quizás, ese tal vez... Ahora solo queda la resignación. Aceptar que esta batalla está más que acabada. Puede que no perdiera, pero me rendí. Tu sonrisa me puede, y lo sabes, pero esa puerta debe cerrarse, y pronto. Y en mi mano está el hacerlo. Solo me falta coraje y valentía para decir adiós. Para decirte adiós...
Voy divisando nuevas puertas por este camino. Aún están lejos, pero tarde o temprano me tocará abrir alguna. Y con ello, cerrar otras. Será difícil, lo sé. Te voy a tener que echar. Tú no tienes problema en irte. El problema es mío, que no quiero que te vayas. Y me duele necesitarte tanto. Y que no sea recíproco me mata. Pero debo tomar la decisión. Vivo de los recuerdos, y no me hace ningún bien.
Quizás...quizás deba olvidarme de ti. Sí, y que todo vuelva a la normalidad. Como antes, cuando el amor no intervenía en nuestras vidas. No este tipo de amor, claro. No este, el cual me ahoga.
Al principio todo era bonito, cuando estaba esa incertidumbre, ese quizás, ese tal vez... Ahora solo queda la resignación. Aceptar que esta batalla está más que acabada. Puede que no perdiera, pero me rendí. Tu sonrisa me puede, y lo sabes, pero esa puerta debe cerrarse, y pronto. Y en mi mano está el hacerlo. Solo me falta coraje y valentía para decir adiós. Para decirte adiós...