¿Recuerdas el frío que nos unió? Ha vuelto. Tenía que
volver. No me llegó a consumir lo suficiente antes, así que ahora vuelve para
congelarme. Para helarme los huesos, para necesitar de tus abrazos como si de
un cobijo se trataran. Necesito sentirte, que nuestros corazones latan al
tempo, sentir el calor de tu cuerpo, el ardor de tus besos. Quiero que me arañes
la piel en cada caricia, que me muerdas, que me desgarres los labios, que me
rompas, quiero que endurezcas este corazón hasta convertirlo en piedra. Que si
le golpean no lo sienta, y si se cae, se rompa. El estado en el que se
encuentra es lamentable, pero indestructible, demasiado amor guarda. ¿Amor?
Bah, recuerdos. Recuerdos, recuerdos, recuerdos y más recuerdos. Puta memoria,
¿no? Anda, ven y quémame.
lunes, 18 de noviembre de 2013
domingo, 30 de junio de 2013
El tiempo del estío
Ya llegó. Llegó el calor, y con él otras ilusiones, otros sueños. Dejando atrás una etapa. Que no olvidándola, claro está. Tras nueves meses de incontables experiencias y vivencias, ahora toca espaciar la mente. También toca pasar página. La larga sombra del invierno y el revuelo de la primavera aún perduran, pero ya pasó. El país de los recuerdos es un sitio en el que no se debe permanecer mucho tiempo. ¿De qué me sirve revivir el pasado mientras desperdicio el presente?
Voy divisando nuevas puertas por este camino. Aún están lejos, pero tarde o temprano me tocará abrir alguna. Y con ello, cerrar otras. Será difícil, lo sé. Te voy a tener que echar. Tú no tienes problema en irte. El problema es mío, que no quiero que te vayas. Y me duele necesitarte tanto. Y que no sea recíproco me mata. Pero debo tomar la decisión. Vivo de los recuerdos, y no me hace ningún bien.
Quizás...quizás deba olvidarme de ti. Sí, y que todo vuelva a la normalidad. Como antes, cuando el amor no intervenía en nuestras vidas. No este tipo de amor, claro. No este, el cual me ahoga.
Al principio todo era bonito, cuando estaba esa incertidumbre, ese quizás, ese tal vez... Ahora solo queda la resignación. Aceptar que esta batalla está más que acabada. Puede que no perdiera, pero me rendí. Tu sonrisa me puede, y lo sabes, pero esa puerta debe cerrarse, y pronto. Y en mi mano está el hacerlo. Solo me falta coraje y valentía para decir adiós. Para decirte adiós...
Voy divisando nuevas puertas por este camino. Aún están lejos, pero tarde o temprano me tocará abrir alguna. Y con ello, cerrar otras. Será difícil, lo sé. Te voy a tener que echar. Tú no tienes problema en irte. El problema es mío, que no quiero que te vayas. Y me duele necesitarte tanto. Y que no sea recíproco me mata. Pero debo tomar la decisión. Vivo de los recuerdos, y no me hace ningún bien.
Quizás...quizás deba olvidarme de ti. Sí, y que todo vuelva a la normalidad. Como antes, cuando el amor no intervenía en nuestras vidas. No este tipo de amor, claro. No este, el cual me ahoga.
Al principio todo era bonito, cuando estaba esa incertidumbre, ese quizás, ese tal vez... Ahora solo queda la resignación. Aceptar que esta batalla está más que acabada. Puede que no perdiera, pero me rendí. Tu sonrisa me puede, y lo sabes, pero esa puerta debe cerrarse, y pronto. Y en mi mano está el hacerlo. Solo me falta coraje y valentía para decir adiós. Para decirte adiós...
lunes, 17 de junio de 2013
Me dueles
¿Cuándo fue fácil amar? ¿Cuándo el amor vino con manual de
instrucciones? Pues nunca, así que no debería quejarme. No soy la única a la
que le cuesta sonreír. Ni soy la única a la que le duele quererte. Pero claro,
¿a mí qué me importan los demás? A mí me importo yo, ya que «yo soy yo y mi circunstancia y si no la
salvo a ella no me salvo yo». Y lo que importa, es que me debilitas. Tus
sonrisas frías, tus abrazos rutinarios y nuestra "amistad" a medias
me están matando. No por nada especial, simplemente, me cuesta entenderte. No
sabes cuánto.
miércoles, 12 de junio de 2013
"Este es tu momento"
Tu cuarto nunca fue un mal lugar para estudiar. Y lo mejor es que aquel día había compensación por el esfuerzo realizado. Decidiste privar de las últimas luces del día la habitación y optaste por la humilde iluminación de unas velas. Un suave incienso ambientaba el lugar. Tu cama me llamaba. Y allí tumbada boca abajo, esperaba el momento en el que tus frías manos acariciaran mi espalda desnuda. Llegado el momento, el vello de todo mi cuerpo se erizó. Tus manos se desplazaban suavemente, aunque a veces con más ímpetu, sobre mi espalda. Las primeras notas de un piano me sumieron en un bello sueño. Un sueño real. Tus labios hicieron la primera toma de contacto con mi cuerpo. Una vez, dos. La tercera vez tus labios me abrasaban el cuello. Los besos seguían el recorrido hacia mis labios, y llegaron, bajo los primeros acordes de 'Yellow'. En ese momento dudé de la realidad, pero, ¿qué importaba si era un sueño? Era mi sueño y era feliz. Abrí los ojos y descubrí tu sonrisa, la cual deseaba devorar de nuevo. Los besos continuaron hasta la caída de la noche. Y claro, como todo lo bueno, acabó pronto. Aunque antes de irme me esperaban tus brazos abiertos aguardando estrecharme entre ellos. Aún resuenan en mi cabeza estas palabras: "Este es tu momento."
sábado, 11 de mayo de 2013
Jodida rutina
Un día gris, en el que lo único que brillaba era la luz que provenía de los tubos de neón del techo. Aún así, era una luz fría que palidecía nuestra piel hasta un tono mortecino. El día pesaba con fuerza sobre mi espalda, al igual que las palabras pronunciadas días anteriores. Y solo eran las 8 de la mañana. Me quedaba por aguantar su presencia casi unas 7 horas. Demasiado largo se pasa el día cuando lo único que ansías es la noche. A esas horas, mi almohada es la única que me comprende. Mi cama pasa a ser mi refugio. Allí guardo las lágrimas que derramo cada noche a causa de alguna "estupidez". En mi lecho se graban los recuerdos que no quiero reproducir en mi mente por el día. Allí se acumulan las emociones y sentimientos que me van desgastando diariamente. Se podría decir que estoy "vacía". O eso me gustaría creer. O quizá eso me gustaría que ocurriera.
Unas 5 horas más tarde, sigo aquí, en este habitáculo abarrotado de hormonas. Entre el alboroto, me escondo en estas líneas. Me encuentro a su lado, pero no difiere mucho la soledad de esta situación. Nos sumimos en las escritura. Él con mis apuntes, yo de mi puño y letra. La gente me habla, asiento y sonrío. Pero es una simple mueca. Toca fingir normalidad. Que un corazón esté roto no significa que los de los demás también.
Parece que ha salido el Sol. Irradia esperanza, ilusión, optimismo. Inservible para la frialdad de este momento. Un bullicio de voces entra por mis oídos, pero lo único que realmente resuena en mi cabeza es: "Hoy puedes ser mi capricho, pero mañana puede ser otra".
viernes, 10 de mayo de 2013
Migajas de olvido
Qué abandonado se encuentra este pozo de lamentaciones. Me voy olvidando de mí, me voy consumiendo con el pasado. Mi alma se quedó estancada allí. Mis suspiros deambulan en el vaivén de palabras no pronunciadas y el miedo me va invadiendo. Una amenazante calma se aproxima y ante todo quiero que se aleje. No, no en este desierto árido lo que necesito precisamente es calma. Viento, tempestad. Eso es lo que necesito. Algo que me transporte a otro lugar. Enterrada en el mundo de los recuerdos no se vive bien. Me limito a existir. A tragarme las lágrimas y poco más. Y todo por tus silencios. No soy merecedora de ellos. Lo sabes. Lo sé.
viernes, 22 de marzo de 2013
Dame señales
Un par de centímetros son demasiada distancia entre tus labios y los míos. Y te puedo asegurar, que algún día me encargaré de romper esa distancia. Sólo si quieres.
jueves, 21 de marzo de 2013
Mirando más allá de lo recomendado
Volvía a encontrarme frente a ti, mirándote a los ojos, hasta que me percaté de ese hecho, y aparté la mirada hacia donde nada ni nadie pudiera perturbarla. Y como no, otro día más en el que mi dudas se condensaban. Ante el aturdimiento sufrido tras aquel desalentador viaje, intenté situar mi mente en otro lugar. Cerré los ojos y me imaginé en otro confín del mundo. Y mientras visualizaba esa imagen en mi mente, notaba como me iba desvaneciendo en el aire. Sentía tanta ligereza que creía que me desviaría del camino, pero en realidad...¿eso qué importaba? Sólo quería desaparecer. Pasar a ser un recuerdo más en su mente y no volver a verle jamás. Pero hay momentos en lo que una no sabe ni lo que dice, y yo llevaba mucho tiempo sin comprender mis propios pensamientos...
martes, 19 de marzo de 2013
Domingo estrellado
sábado, 16 de marzo de 2013
En subjuntivo
Cada minuto de mi día a día se basa en una composición de frases desiderativas y dubitativas comenzadas por un "quizás", un "a lo mejor", un "tal vez" y acabadas en un suspiro. Aquí os dejo un ejemplo de ello:
"Quizás sueñe demasiado, pero que me sonriera a la cara sería como una ebullición de mariposas en mi estómago. Me gustaría hacerle volar con mi voz sonando como una melodía. Y a lo mejor, abrazarle como si no hubiera mañana. Mirarle a los ojos podría ser como contemplar dos esmeraldas en bruto. Me cegaría, pero aún así seguiría mirando. Deberían estar considerados maravillas del mundo. ¿Y si me callara con un beso? Suena a tópico, lo sé, pero hay que vivirlo. Habría que vivirlo para saber que la adrenalina de ese momento debe ser mayor que la de la caída de una montaña rusa de un parque de atracciones.
"Quizás sueñe demasiado, pero que me sonriera a la cara sería como una ebullición de mariposas en mi estómago. Me gustaría hacerle volar con mi voz sonando como una melodía. Y a lo mejor, abrazarle como si no hubiera mañana. Mirarle a los ojos podría ser como contemplar dos esmeraldas en bruto. Me cegaría, pero aún así seguiría mirando. Deberían estar considerados maravillas del mundo. ¿Y si me callara con un beso? Suena a tópico, lo sé, pero hay que vivirlo. Habría que vivirlo para saber que la adrenalina de ese momento debe ser mayor que la de la caída de una montaña rusa de un parque de atracciones.
Chocando contra mi ventana (Parte II)
Oh viento, has vuelto. Más devastador que nunca. Con ganas de arrastrarme contigo. Puede que sea lo mejor. Dejarme llevar hacia algún lugar. O hacia ninguno. Dejarme arrastrar entre tus vendavales. No sé. Todo es tan confuso. ¿Acaso eres tú quién roba las sonrisas? ¿Te gusta el peligro? Azotas los árboles para fogar tu ira, vas en contra de todo...¿Si me llevaras contigo permanecería tu violencia? Si te calmaras, podrías pasearme como una suave brisa. La brisa entrando por la rendija de alguna ventana sin cerrar del todo, es música para los oídos. Sí, sé amable conmigo por favor, no me gusta tu falsa maldad, porque lo único que haces es ahuyentar lo que te rodea. Pero conozco tus intenciones. Sé que estás hecho de los suspiros de las personas. y que tu única misión es recogerlos. Sé que estás lleno de emociones, estados de ánimo, sentimientos y problemas que no te corresponden. Aún así, no puedes evadirte de esa manera. Serías más feliz si no volaras tan solo. Si hubiera alguien en quién poder apoyarte...¡Ah! Ya sé. Llévame contigo. Sí, decidido, no quiero escucharte más chocando contra mi ventana, quiero ver mundo contigo. ¡Sí! Podré guiarte. Abandonarás la soledad y te acompañaré hasta que los dos aprendamos a no ser tan devastadores con lo que nos rodea. Tengo un regalo para ti. Es un suspiro. Ahhhh...Yo lo llamo: el suspiro inicial. Es el suspiro que sueltas cuando notas que tu corazón acelera su ritmo de forma brusca e, inluso veces, dolorosa. Pero es un suspiro positivo. Suele darse al principio de una emoción nueva. Porque este va a ser el comienzo de una nueva etapa. Sé de alguien a quien le puedes dar ese suspiro. Se llama mar. Es tan enorme, que aceptará que descargues con todos esos suspiros desechados. Pero antes debes devolver todas las sonrisas. Peso de más, ¿no crees? Sé que te gustará el mar. Y ya no me necesitarás, yo debo seguir mi camino. Pero...¿comenzamos? ¿Sí? Rompe la ventana. Hazlo ya y volemos, te esperan. ¿Dónde? Donde acaban los suspiros. Continuará...
sábado, 9 de marzo de 2013
Elecciones generales
Se acercan las próximas elecciones y aún no he decidido a quién votar. En este gobierno bipartidista, sólo hay dos candidatos de "relevancia", pero sinceramente, no me han llegado a convencer todavía. Quizás me quiero aferrar a una decisión precipitada sin conocer realmente cuáles son mis propios intereses. Puede que los candidatos presentados no sean los definitivos. Y no me refiero a largo plazo. Tal vez deba seguir esperando otras opciones, cuyas promesas y discursos estén más definidos y resueltos. No quiero pasar el resto de mi vida resolviendo acertijos. No tengo una mente muy privilegiada, pero ese no es el impedimento. Quiero poder leer sus intenciones y preferencias en sus rostros. A lo mejor, un príncipe de un país muy lejano y un campesino rompe-corazones no deban ser mis elecciones.
Miradas oxidadas
Llega un momento en el que la vista comienza a fallar. Muchas imágenes borrosas y distorsionadas se cruzan ante nuestras pupilas desgastadas. Suele comenzar a perjudicarnos conforme crecemos, conforme vamos siendo conscientes de la realidad. Y es que es esta la responsable de nuestros problemas visuales. Es ella la que nos oxida la mirada; la que afecta al lagrimal, siempre conteniendo miles de lágrimas en cada fugaz mirada lanzada hacia este nuestro mundo. Es la que nos inyecta en sangre los ojos cada vez que atisbamos un claro de esperanza. La realidad es la que nos ciega, y no los sueños. Al menos con los ojos cerrados no nos afecta la contaminación. Es en el mundo de lo irreal en el que podemos observar lo que realmente no daña la vista. Quizás deberíamos preocuparnos más por lo que llegamos a vislumbrar con los ojos abiertos, que por lo que podemos ver con las persianas bajadas. Si de verdad pudiéramos detallar cada sombra que nos acecha, seguramente nuestros lagrimales estallarían. Puede que se produjera u diluvio, otro como el que intentaron colarnos en libros de los que realmente nadie ha llegado a concluir su lectura y verdadera interpretación. Pero no es ahí donde quiero llegar, no a un supuesto mundo sumergido en la miseria, no. Quiero decir, que quizás si lográramos reconocer esas sombras, tal vez podríamos darles una solución, en vez de ocultar nuestras miradas bajo capas de ignorancia.
jueves, 7 de febrero de 2013
Con escudo anti-balas
Desde que tengo uso de razón, mi familia me suele recordar que en esa época denominada infancia por lo mayores, yo era muy arisca. No me dejaba querer, por así decirlo. Siempre que se me acercaba alguien, lo evitaba poniendo malas caras y retorciéndome dentro del carrito. A esto lo denominaban "ser arisca". Yo lo llamaría "tener cierta conciencia cuando se es pequeño y creen que aún no usas las neuronas".
Todos sabemos que el mundo es redondo porque nos lo han dicho, nos lo han enseñado, etc. Pero cuando era niña, yo pensaba que el mundo también podía tener esquinas. Y que esas esquinas hicieran mucho daño. Por tanto, yo me refugiaba de esas esquinas así. Aunque también me contaron, que pasé por una época maravillosa, en la que la sonrisa no se me escapaba de los labios por muchas personas que hubiera a mi alrededor. Creo que olvidé la existencia de esas esquinas al ver que no me herían. Evidentemente, esa etapa terminó hace mucho. Empecé a chocar con todas las esquinas de las que me había refugiado hace tanto tiempo.
Aún me llaman "arisca". Aunque la mayoría de las veces, varían el término por el de "borde". Mis razones tengo para usar el sarcasmo como arma letal. Tengo miedo de que me hagan daño. De no poder recuperarme. De que descubran mi punto débil. De desnudar mi verdadero yo. Claro que poner etiquetas, yo lo prefiero dejar para los productos del supermercado. Para la ropa, y demás cosas que tengan precio numérico. Una etiqueta más o menos así: Camiseta de manga corta- Mujer- Talla S. No así: Alba Luiz Ronda- 16 años- Borde. No sé, no me gusta sinceramente. Y si a alguien no le gusta como soy, tiene dos caminos: o lo acepta, o la deleitaré con mi mejor repertorio irónico. Claro que lo haré para refugiarme de sus críticas...
lunes, 4 de febrero de 2013
Digamos que este viento no vino de paso
Que las ligeras brisas que iban viniendo de menos a más, sólo eran la premonición de un gran vendaval. ¿Tú sabes lo fuerte que resuenan tus palabras en este sitio tan lleno de nada? Rebotan contra las paredes de realidad. Tan fuerte que han llegado a tirar esos bloques de suciedad, también conocida como engaño, decepción y soledad. Sólo tú puedes limpiar toda la mierda que otros vendavales dejaron. Sé que yo también puedo, pero mis palabras se convierten en gritos que se pierden en el silencio del miedo. Tus palabras suenan rotundas, claras y sinceras, no hace falta convertirlas en grito para que sean oídas. Me estoy debilitando, pero sé que puedo apoyarme en tu voz. Sé que tu eco no se perderá en la ignorancia. Ni en la distancia. Sé que si grito, no moveré ni un ápice de todo el basurero en que se ha convertido mi interior. Sé que si hablas, sentenciarás y acabarás con este umbral de rencor y odio. Sé que en el fondo de todo esto, se puede encontrar algo de belleza. Pero quizás haga falta ese huracán. Quizás no, claro que sí. Es necesario. Si no es mucha molestia, ayúdame. Acabemos con esta huelga residual.
domingo, 3 de febrero de 2013
"Pajaritos por aquí, pajaritos por allá"
Pájaros y más pájaros contemplo allá arriba, en el cielo. Vuelan majestuosamente por encima de todo lo que podamos imaginar. Pero no todos vuelan a la par. Uno de ellos se ha quedado atrás. Mueve sus alitas torpemente y vuela por debajo de sus compañeros, aunque...sus compañeros ya se han alejado bastante. Difícilmente, se agazapa en un árbol, tembloroso y mirando con recelo hacia abajo. Vuelve a agitar sus alas, y en un intento de volar, fracasa y cae, por suerte, en una rama que hay más abajo. No lo vuelvo a ver hasta pasados unos minutos. Segundo intento, igualmente fracasado.
Diariamente lo observo para ver cómo le va. Parece que no muy bien. Apenas se mueve de un lado para otro de la rama. Con la cabeza gacha, se oculta de la luz de la vergüenza. Y de vez en cuando la alza para contemplar el cielo, en el que demás pájaros vuelan con la libertad que les es otorgada desde su nacimiento.
Día tras día, va intentando sobreponerse de sus fracasos. Hace pequeños intentos sin ningún resultado, pero hasta que no lo intente 1.000 veces no debe darse por vencido. Poco a poco, veo que su cabeza está más alzada, saca pecho, y sus alas se van fortaleciendo tras los intentos. Va logrando pequeñas cosas: ayer voló hasta la rama en la que yació por primera vez. Hoy hasta la rama más alta. Y todo esto tras largo tiempo de no haber dado su brazo a torcer. Él sabía que podía, claro que lo sabía, ¿cómo no iba a saberlo? La fe es lo último que hay que perder, y desde luego, él nunca la perdió.
Hoy es el día, lo presiento. Desde mi ventana observo cómo mira el el cielo con cierta melancolía, pero sin signos del miedo anterior. Se adelanta unos pasos colocándose al final de la rama más alta del árbol. Extiende sus alas, y se deja caer. Apenas han sido unas milésimas de segundo, pero muy largas. Veo como aquel pajarito indefenso, miedoso de sus capacidades, ha alzado el vuelo como un águila majestuosa. Va ascendiendo conforme toma seguridad. Se va haciendo cada vez más pequeño para mi vista, pero más grande para sí mismo. Vuela amigo, vuela. Sólo necesitabas una cosa: liberarte de tu inseguridad y miedos. Lo conseguiste: eres libre.
Esta entrada va dedicada para una gran profesional, gran compañera, y ante todo, mi gran amiga Concha.
Diariamente lo observo para ver cómo le va. Parece que no muy bien. Apenas se mueve de un lado para otro de la rama. Con la cabeza gacha, se oculta de la luz de la vergüenza. Y de vez en cuando la alza para contemplar el cielo, en el que demás pájaros vuelan con la libertad que les es otorgada desde su nacimiento.
Día tras día, va intentando sobreponerse de sus fracasos. Hace pequeños intentos sin ningún resultado, pero hasta que no lo intente 1.000 veces no debe darse por vencido. Poco a poco, veo que su cabeza está más alzada, saca pecho, y sus alas se van fortaleciendo tras los intentos. Va logrando pequeñas cosas: ayer voló hasta la rama en la que yació por primera vez. Hoy hasta la rama más alta. Y todo esto tras largo tiempo de no haber dado su brazo a torcer. Él sabía que podía, claro que lo sabía, ¿cómo no iba a saberlo? La fe es lo último que hay que perder, y desde luego, él nunca la perdió.
Hoy es el día, lo presiento. Desde mi ventana observo cómo mira el el cielo con cierta melancolía, pero sin signos del miedo anterior. Se adelanta unos pasos colocándose al final de la rama más alta del árbol. Extiende sus alas, y se deja caer. Apenas han sido unas milésimas de segundo, pero muy largas. Veo como aquel pajarito indefenso, miedoso de sus capacidades, ha alzado el vuelo como un águila majestuosa. Va ascendiendo conforme toma seguridad. Se va haciendo cada vez más pequeño para mi vista, pero más grande para sí mismo. Vuela amigo, vuela. Sólo necesitabas una cosa: liberarte de tu inseguridad y miedos. Lo conseguiste: eres libre.
Esta entrada va dedicada para una gran profesional, gran compañera, y ante todo, mi gran amiga Concha.
Amarga inspiración
"¿Cuánto duele el primer amor? ¿Cuánto más si es imposible?
Lloraba con rabia, con desesperación, porque, adolescente o no, le había amado, con furia, en secreto, hasta la saciedad y la locura. Un amor capaz de marcar una vida, de inspirar mil poemas."-Biografía de Edgar Allan Poe.
sábado, 2 de febrero de 2013
Green eyes
Pinceladas de su sonrisa van pintando mi alma de verde. Un verde que evoca a sus ojos, que son como la esmeralda más codiciada entre todas las piedras preciosas. Son como un inmenso manto de hierba en el que poder tumbarme a contemplar el brillo del Sol, el cual envidia el resplandor que los tuyos esparcen allá donde mires. Y es que de esperanza vas sembrando el horizonte.
sábado, 26 de enero de 2013
Volaremos
Sí, lo afirmo. Y muy lejos, tan lejos que nunca nadie nos encontrará. Como medio de transporte, tu sonrisa. Nos perderemos, yo en tu mirada, tú en las sendas de mi cuerpo. Nos fusionaremos, seremos uno. Llegaremos lo más alto posible, donde nadie alcanzó rozar con la yema de los dedos. Será como un suspiro, que lo dice todo, pero sin palabras. El edén se quedará corto ante la majestuosidad de tu piel y la mía unidas. Sobrarán hasta las alas. Sólo tú y yo, y toneladas de felicidad esparciéndose por donde volemos. Lejos, muy lejos, créeme.
Bajo las sábanas
Antes, la oscuridad me horrorizaba. Me sentía indefensa. Mi subconsciente me hacía pensar que a mi alrededor acechaban monstruos terroríficos, seres abominables...Y sólo se aparecían entre las tinieblas. No es que ahora la oscuridad no me dé miedo. Me impone mucho respeto, pero no es lo mismo. Ahora es diferente. Ahora lo que acecha entres las sombras son mis ideas fluyendo, la inspiración acentuándose y los pensamientos fusionándose con los sueños. Adoptando posición fetal, siempre acabo cubriéndome por las sábanas. Nunca me había gustado esconderme bajo las sábanas, me sentía agobiada, pero aprendí que era el mejor aliado para combatir la frialdad de tal lugar.
Siempre me gusta comprobar que la oscuridad exterior es igual de penetrante que la del interior de mi escondite. Me siento segura ocultada ahí. Pero durante los minutos restantes a que mis párpados decidan cerrarse, mi mente vuela, al igual que la imaginación, e incluso la curiosidad. La curiosidad de compartir mi escondite con alguien. El saber como sería estar acurrucada junto a "ese" alguien, abrazada, notando su aliento contra mi nuca, el respirar lento y sosegado del que ya ha comenzado a soñar. Tal vez, por fin, me sintiera protegida bajo la oscuridad.
Siempre me gusta comprobar que la oscuridad exterior es igual de penetrante que la del interior de mi escondite. Me siento segura ocultada ahí. Pero durante los minutos restantes a que mis párpados decidan cerrarse, mi mente vuela, al igual que la imaginación, e incluso la curiosidad. La curiosidad de compartir mi escondite con alguien. El saber como sería estar acurrucada junto a "ese" alguien, abrazada, notando su aliento contra mi nuca, el respirar lento y sosegado del que ya ha comenzado a soñar. Tal vez, por fin, me sintiera protegida bajo la oscuridad.
domingo, 20 de enero de 2013
Sin ataduras
Fui el títere de un titiritero, y ahora me cortaron los hilos. Ahora volaré, volaré hasta perderme. ¿Dónde? Esa es la cuestión. No hay un donde, hay un porqué. Soy libre.
Dejemos que pase el día
Una vez alguien cantó eso de que " y un día después de la tormenta, cuando menos piensas sale el sol". Quizás deba creérmelo. Quizás no. Sólo confío en lo que veo, y lo que veo es que el sol ha salido. Pero es muy literal. Yo quiero aplicar esa frase a un ámbito más metafórico. ¿De verdad no llueve dentro de mí? ¿El viento ha dejado de soplar con esa fuerza huracanada? Tan drásticamente se ha despejado el día...Dejemos que continúe así, iluminado y cálido. Aunque sólo sea aparentemente. Por algo habrá que comenzar.
sábado, 19 de enero de 2013
Chocando contra mi ventana
Lloviendo sobre mojado
Es época de lluvia. De frío. De viento. No siempre sucede literalmente. Es mi caso. Últimamente mi almohada está más húmeda de lo normal. Las sábanas están siempre revueltas. Es cierto que siento cierta enemistad por el frío, pero no todo puedo achacárselo a él. La falta de sonrisas verdaderas no tiene nada que ver con el tiempo. Pero sí es cierto que el viento se lleva muchas de ellas. Un viento con forma humana. Me arrastra hacia un vaivén de caras largas, momentos agridulces, recuerdos amargos. Doy demasiadas vueltas en la cama, sólo se me antojan pesadillas. Las lágrimas y los gritos se van acumulando en un nudo que cada vez es más fuerte. Pero que cada vez duele más. Aún así, sigue azotando la lluvia contra mi ventana. O puede que el nudo se esté desatando...
jueves, 17 de enero de 2013
martes, 15 de enero de 2013
Excusas varias
"No puedo", "no sé" y "no lo entiendo" son formas de quitarse habilidades a uno mismo. Cuando lo hayas intentado 1.000 veces, sigue hasta que "puedas, "sepas" y "lo entiendas". Y sobre todo, hasta que "quieras" aprender.
sábado, 12 de enero de 2013
Cambio climático
Afecta a todo. Tanto al planeta como a las personas que lo habitan. Yo estoy en pleno deshielo. El pequeño témpano de hielo que se encuentra dentro de mí se está derritiendo. A pasos agigantados. No sé si es bueno. Además, he descubierto que no estaba formado sólo de hielo. El interior está compuesto de sensaciones, emociones y sentimientos. No estoy segura de lo que son. El agua al que está quedando reducido el hielo va a parar a mis lagrimales, e incluso salen al exterior. Suele ser cuando me siento muy bien o muy mal. Sí, estoy empezando a sentir cosas. Creo que ya voy sabiendo qué son los materiales de los que está formado el interior del témpano. Aunque se encuentran más en el interior, dentro de unos tejidos, que también han empezado a latir. Se podría decir, que la edad de hielo está acabando.
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