Volvía a encontrarme frente a ti, mirándote a los ojos, hasta que me percaté de ese hecho, y aparté la mirada hacia donde nada ni nadie pudiera perturbarla. Y como no, otro día más en el que mi dudas se condensaban. Ante el aturdimiento sufrido tras aquel desalentador viaje, intenté situar mi mente en otro lugar. Cerré los ojos y me imaginé en otro confín del mundo. Y mientras visualizaba esa imagen en mi mente, notaba como me iba desvaneciendo en el aire. Sentía tanta ligereza que creía que me desviaría del camino, pero en realidad...¿eso qué importaba? Sólo quería desaparecer. Pasar a ser un recuerdo más en su mente y no volver a verle jamás. Pero hay momentos en lo que una no sabe ni lo que dice, y yo llevaba mucho tiempo sin comprender mis propios pensamientos...
jueves, 21 de marzo de 2013
Mirando más allá de lo recomendado
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