expr:class='"loading" + data:blog.mobileClass'>

jueves, 21 de marzo de 2013

Mirando más allá de lo recomendado


Queriendo atravesar tu mirada, me topé con un desierto de arena inconmensurable. Tórrido, creía derretirme con cada mirada lanzada hacia el Sol. Me fundía con cada espejismo avistado por mi dificultosa mente. Creía atisbar un oasis, cuando al dar un par de pasos, tropezaba, caía, y al alzar la vista, comprobaba que era otro simple espejismo más. Mi mente me engañaba. Me sugería huir, pero a veces mi corazón hacía acto de presencia, y soltaba un par de latidos esperanzados que me hacían avanzar indudablemente hacia el abismo de la realidad. No quería reconocerlo, pero el encontrarme allí me excitaba de tal manera, que pensaba que tras eso, nada podría ser mejor. Pero me faltaba algo...un poco de claridad. Sí, aquello comenzaba a emborronarse. Todo acabó en una cortina opaca de arena.
Volvía a encontrarme frente a ti, mirándote a los ojos, hasta que me percaté de ese hecho, y aparté la mirada hacia donde nada ni nadie pudiera perturbarla. Y como no, otro día más en el que mi dudas se condensaban. Ante el aturdimiento sufrido tras aquel desalentador viaje, intenté situar mi mente en otro lugar. Cerré los ojos y me imaginé en otro confín del mundo. Y mientras visualizaba esa imagen en mi mente, notaba como me iba desvaneciendo en el aire. Sentía tanta ligereza que creía que me desviaría del camino, pero en realidad...¿eso qué importaba? Sólo quería desaparecer. Pasar a ser un recuerdo más en su mente y no volver a verle jamás. Pero hay momentos en lo que una no sabe ni lo que dice, y yo llevaba mucho tiempo sin comprender mis propios pensamientos...

No hay comentarios:

Publicar un comentario