viernes, 10 de mayo de 2013
Migajas de olvido
Qué abandonado se encuentra este pozo de lamentaciones. Me voy olvidando de mí, me voy consumiendo con el pasado. Mi alma se quedó estancada allí. Mis suspiros deambulan en el vaivén de palabras no pronunciadas y el miedo me va invadiendo. Una amenazante calma se aproxima y ante todo quiero que se aleje. No, no en este desierto árido lo que necesito precisamente es calma. Viento, tempestad. Eso es lo que necesito. Algo que me transporte a otro lugar. Enterrada en el mundo de los recuerdos no se vive bien. Me limito a existir. A tragarme las lágrimas y poco más. Y todo por tus silencios. No soy merecedora de ellos. Lo sabes. Lo sé.
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