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sábado, 1 de febrero de 2014

Age of destruction

La mierda me consume. La ilusión me embargó mi razón en su momento, y bueno, no se estaba mal con los pies lejos de la tierra, pero cuando se sube demasiado pronto, no muy tarde se ha de caer. Más vale tarde que nunca, dicen, pero en mi caso era preferible que hubiera ocurrido cuanto antes. A lo mejor no es demasiado tarde, pero a mí me lo parece. Mis ojos son de nuevo dos piedras azabache sin ningún brillo. Mi corazón se ha convertido en un témpano de hielo. Mis labios se han deshidratado. Mi estómago es un vertedero de mariposas nauseabundas. Ni siento mi padezco. El cielo se ha vuelto gris con espesas nubes cargadas de rayos. El sol ha quedado oculto y me hallo bajo la oscuridad de mi propia tormenta. Vendavales de furia se han replegado contra todo aquello que me daña y pronto "mis" rayos harán lo mismo. Enfrascada en mi chaqueta de cuero espero la inminente tormenta, a la que se le une un peligroso oleaje, del que si no me ando con cuidado me arrastrará con él. Aunque, ¿no será de nuevo mi sirena intentando liarme? Pues al cuerno la sirena. Solo necesito música que calme este temporal interno, o me acabará destruyendo. Pero si solo suena Search & Destroy de The Stooges, ¿qué puedo hacer? No puedo huir de mi infierno. O me quema él, o me quemo con él. Quizás sea la hora de destruirlo todo. Quizás es más fácil escribir tu nombre en una hoja y quemarla, pero yo prefiero hacerlo a lo bestia. Quizás debería quemarte a ti. Mientras tanto, mi tormenta de ha desatado, y ya no hay vuelta atrás.

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