Hay noches que son demasiado largas. Ya sea porque no quieres que la música cese en tus oídos y se alargan hasta el amanecer. O por unas palabras que no dejan de resonar en tu mente y te trastocan el sueño. Quizás por una mala pesadilla que te ha dejado sin aliento y sudando bajo las sábanas. O porque simplemente tu cerebro no te da un respiro. Y te ahogas.
Te ahogas porque no hay un solo rincón de tu mente vacío. No hay un solo minuto en el que no recuerdes lo sola que te encuentras. Lo vacía que estás por dentro. Lo mucho que ansías que unos brazos te arropen aunque el calor sea insoportable.
Joder, que solo quiero querer. Dar todo lo que tengo y reponerme de todo el amor que nunca me han dado. Que quiero pasarme noches en vela recordando tus besos, tus mordiscos, tus lunares y esa sonrisa tonta mía al llegar a mi casa después de un día contigo. Quiero escribirte en cada rincón de tu cuerpo que te quiero y cantarte al oído Wonderwall hasta que te canses. Quiero que te acostumbres a mis manías y rarezas. Quiero cogerte de la mano y tirar de ti para besarte. Quiero despeinarte el pelo y con una sonrisa en mi boca decirte que eres un idiota. Quiero ver tantas películas contigo que seguro que antes de haberlas terminado de ver te habrás perdido en alguna de ellas con otras...pero, ¿y qué? No quiero un jodido "para siempre". No busco un cuento de hadas. No pido que me regales la luna. Solo quiero pasar mis largas noches contigo. Pero antes, encuéntrame.
miércoles, 10 de septiembre de 2014
Noches de (des)ilusión
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario