Hay días que no están hechos para ti.
Mañanas en las que te despiertas con mal estar, y para colmo no ves los rayos del sol atravesando tu ventana (malditos días nublados). Y cuando te percatas de la hora que es maldices la fiesta cutre de la noche anterior que te ha hecho perder un par de horas de tu planificación de estudio para los fines de semana, y que tras haber desperdiciado media mañana no te molestas en aprovechar lo que te queda porque el cansancio acumulado puede contigo.
Mediodías en los que tu comida favorita, preparada con especial cariño por tu madre, te parece más insípida que un vaso de agua.
Tardes que no ves acabar tras largas horas de estudio y divagaciones absurdas a cerca de lo guapo que era el chico que viste la noche anterior.
Meriendas que te dejan con más hambre del que tenías y planes improvisados por tu madre para ir de tiendas que te dejan totalmente indiferente pues hasta la ropa te parece más gris que el cielo por el cual te has levantado con mal humor.
Paradas frente al espejo que te dejan reflexionando sobre lo mal que llevas hoy el pelo y del grano más grande que te ha salido justo en la mejilla.
Duchas en las que te ves asustada por una simple cucaracha que tu imaginación te hace representar como el asesino de la mítica Psicosis.
Cenas que te saben a comida caducada y noches en las que hasta la música te daña los oídos.
Supongo que hay días que están diseñados para no gustarte, y hoy es uno de esos días.
sábado, 31 de mayo de 2014
Gris
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