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viernes, 24 de enero de 2014

Azul

Me solía perder en sus ojos azules. Perderme hasta volver a encontrarme frente a su mirada de hielo. Hasta que ese hielo se derritió convirtiendo aquellos ojos azules en un mar incierto, bravo y devastador. Pequeñas gotas me iban salpicando, grandes olas iban azotándome. Aturdida por el impacto del oleaje, hechizada por la profundidad de esas aguas, me dejé arrastrar por la marea. Me dejé llevar por el canto de mi sirena, y ya nada ni nadie podía evitar que me hundiera en sus ojos.

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